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Historia de Amor

Cuando creí que todo estaba perdido, y que mis ilusiones de casarme algún día estaban desapareciendo, apareció Martín, mi “chico” de la adolescencia, por el cual moría de amor sin saberlo.

Martín había sido mi “amigovio” cuando éramos chicos, allá por el año 1999. Habíamos tenido una historia de amor muy fugaz pero hermosa e intensa.

No sabíamos nada el uno del otro,  hasta que en el 2010, nos volvimos a encontrar “virtualmente” gracias a que él vendía un iPod y yo buscaba uno para comprar. Nos intercambiamos un par de mails, y el día que teníamos que encontrarnos para que el me lo entregara, mande a una amiga porque no me anime a verlo.

Luego cada uno siguió con sus vidas y con los noviazgos que teníamos en ese momento, pero tiempo después, nos confesamos, que aun pensábamos en el otro.

Un día, de casualidad, salí con una amiga a bailar a Palermo. Yo estaba soltera y empezando a retomar las salidas, que durante mucho tiempo habia dejado de lado. Cuando entramos al boliche, ahi estaba èl, parado en la barra. Casi me muero cuando lo vi. Era el Martin que habia conocido a los 14 años, pero en ese momento tenia 28. Estaba igual pero un poco mas grande.

Siempre nos decimos, que nos enamoramos a los 14 pero no lo supimos hasta que nos volvimos a encontar.

Desde esa noche de un 6 de abril, hasta el dia de hoy no pudimos separarnos ni un segundo mas.

Casi sin pensarlo al poco tiempo ya estábamos organizando un viaje juntos para irnos a Europa a recorrer. Exactamente cuatro meses después de ese encuentro, el día de mi cumpleaños, estábamos los dos paseando por París, recorriendo y disfrutando la magia que tiene “La ville de l’amour”.

Ese seis de agosto nos regaló un hermoso sol radiante sobre la ciudad. París digamos que no se caracteriza por ser la ciudad más soleada de Europa, pero ese día ya era especial.

Para alimentar el “cliché” ese día desayunamos en una cafetería en frente del Sena, un “Pain au chocolat” y de fondo se escuchaba el bullicio de los parisinos arrancando el día.

Llegado el mediodía Martin me propuso ir a comprar algunas cosas, aprovechando que el día estaba lindo, para hacer un picnic mientras recorríamos la ciudad.

El lugar que habíamos elegido para hacer nuestra parada gastronómica había sido el Sacre Coure. Recuerdo que esa caminata de ensueño transcurrió mientras hablamos del futuro, presente, y pasado. Hablamos de la suerte y la casualidad (¿o causalidad?) por la cual nos habíamos reencontrado, porque nunca habíamos formalizado cuando éramos chicos, y que cómo nos imaginábamos el devenir.

Cuando llegamos a las escalinatas del Sacre Coeur nos sentamos y de la nada sacó una carta de su mochila con una cajita.

La carta, en la cual me expresaba cómo se sentía, comenzó con la leyenda del hilo rojo (podés leerla en este post). En la cajita además del anillo hermoso de compromiso, había un hilo rojo que aún conservo.
Después de haberme leído la carta me preguntó si quería ser su mujer para el resto de nuestras vidas. De más está decir que la respuesta fue un mega ¡SI!

Lo que siguió después de lágrimas, varios “te amo” y de pensar varias veces que era un sueño, fue una larga secuencia de llamados a nuestras familias para darles la gran noticia.

Cada relación es un mundo. Algunas pasan años antes de dar el “Si” y otras lo hacen de forma casi inmediata como nosotros. No hay reglas para el amor, sólo cuenta lo que uno siente.

Pienso que “creer es crear”, si uno se mentaliza en ser feliz y en encontrar al amor verdadero, el universo se encarga del resto.

¿Cómo fue que te propusieron matrimonio? Amo las historias de amor, contame la tuya en los comentarios de abajo.

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